
Los PMI de marzo y los pedidos de bienes duraderos de EE. UU., junto con la importante reunión de la OTAN, hacen que el jueves reúna todos los factores necesarios para generar volatilidad en el mercado. El oro ya ha formado un cruce bajista, pero la SMA de 200 ha defendido a los alcistas hasta ahora, lo que apunta a una dura pugna entre compradores y vendedores. Sin embargo, la formación de máximos cada vez más bajos desde los primeros días de marzo, junto con un MACD débil y un RSI que va repuntando gradualmente, mantiene a los vendedores atentos a una posible ruptura del soporte de la SMA de 200, cerca de $1,910. Después, el mínimo mensual y el mínimo de finales de febrero, en torno a $1,895 y $1,878, respectivamente, servirán como niveles de confirmación para la entrada de los bajistas.
Por el contrario, una ruptura clara al alza de la SMA de 100, cerca de $1,955, impulsaría el precio del oro hacia el máximo del mes anterior, próximo a $1,975. Sin embargo, el nivel de $2,000 y el retroceso de Fibonacci del 23.6% de la subida de enero a marzo, en torno a $2,002, pondrán a prueba a los compradores del metal. Si el precio del oro se mantiene firme por encima de $2,002, la cotización podría enfrentarse a la resistencia de $2,040 e intentar superar el máximo mensual de $2,071.
En resumen, los vendedores de oro van ganando terreno poco a poco antes de los datos y eventos clave, pero la evolución dependerá más de los fundamentos, por lo que los traders deben mantener la cautela.